Muchas personas me han dicho que no tengo la edad suficiente para comprender lo que realmente es el amor, sin embargo, al pedirles que me den una explicación sobre lo que es, alegan que es algo complejo que un niño no puede entender, que lo mejor es que disfrute de mi juventud y no me torture con esos temas; otros dicen que lo que siento solamente son boberías o tal vez lombrices en el estómago, no puedo estar enamorado porque no he madurado aún.

Me da un poco de miedo imaginar que tengo una lombriz en el estómago que se emociona y mueve violentamente cada vez que veo a María, sobre todo por aquella película en donde a una mujer le brotaba un gusano con dientes del cuerpo, matándola al instante. Después me pongo a pensar y me doy cuenta que solamente me quieren asustar, lo que siento es algo diferente, algo tan agradable como las cosquillas que se sienten al comer aquellos dulces que explotan en la lengua, o tan emocionante como ganar con mi bicicleta una carrera en el parque, o puede que sea tan fantástico como tocar el timbre de los vecinos sin que me vean, aunque siendo sinceros, siento algo más profundo cuando estoy cerca de ella.

Desde que tengo memoria, ella siempre ha estado ahí, es mi vecina y aquí entre nos, mi novia, aunque ella no lo sabe, porque de saberlo seguramente terminaríamos. Cada vez que la veo me siento un poco tonto ya que rio sin algún motivo y pongo cara de lelo; ella es una niña hermosa, con un cabello largo, negro y con olor a chicle que me vuelve loco. Todo el mundo sabe lo que siento, menos ella, nunca he tenido el valor o, mejor dicho, ni siquiera sé qué tengo que hacer.

Les pregunté a mis amigos con experiencia qué debía de hacer, dijeron que debía acercarme, decirle que fuera mi novia y besarla en la boca, así como en las películas; sonaba fácil, pero era muy arriesgado y pensándolo bien ellos no lo habían hecho antes, por lo decidí recurrir a alguien experimentado. Mi primo Carlos, me dijo que debía de fajármela para tenerla loca por mí, aunque no me quiso decir que significaba fajar porque era algo que debía de averiguar yo mismo. Observe detenidamente como es que se comportaba con su novia Dafne, para ver si así me podía dar una idea, pero creo que no funcionó. El otro día, cuando mi mamá me envió por las tortillas para la comida, vi a María en la tienda, antes de hablarle, me peine, sumí la panza y hable con una voz más gruesa, como hace mi primo cuando esta con su novia, lo único que logre es que ella me dijera que hablaba chistoso y se burlara de mí.

Por otro lado, mi prima Iris, me dijo que no debía de hacerle caso a mi primo, que era un tonto; lo que debía de hacer era conquistarla, decirle cosas bonitas, regalarle algo y pedirle que fuera mi novia. El primer fracaso se dio en el patio de la unidad habitacional donde vivimos. Cuando me acerqué para regalarle una paleta, ella solamente me dio las gracias y se fue corriendo sin darme tiempo para decirle algo, aunque no sabía que decirle; el segundo, fue cuando le dije que tenía bonitos… zapatos, ella me vio de forma extraña dado que traía sus… tenis… viejos, estaban sucios y creo que me había dicho antes que los odiaba.

Finalmente, en mi último viaje a Veracruz, sin que nadie se diera cuenta le compré una cajita de madera que contenía una tortuga, del mismo material, que movía la cabeza impulsada por un resorte. En una tapa tenía una calcomanía que decía: “Recuerdo de Veracruz”, le quite la etiqueta y escribí con pluma azul “¿quieres ser mi novia?”. Pensaba darle el regalo en la escuela, sería en el recreo, sin embargo, ese día se me cayó de mi mochila la cajita y no tuve nada que regalarle, ni el valor para decirle aquellas palabras que había escrito en el presente y que me ahorrarían la vergüenza.

Muchas veces imagino como puede ser besarla, estoy casi seguro que su boca tiene sabor a fresa, así como las paletas tutsi pop. Cada que pruebo una, me imagino que son sus labios, aunque eso a veces genera conflictos con mi madre, ya que me regaña porque termino con toda la boca llena de dulce, dice que parezco «marrano» y que ya estoy grande para hacer esas porquerías. Le pregunte a mi prima Paola, que se sentía besar a alguien y me dijo que era algo así como tomar agua de un vaso repleto; es un movimiento delicado pero rápido. No entendí a lo que se refería, dijo que era algo muy importante para las mujeres. Si el hombre sabía besar bien, significaba que era un buen novio, por lo que me sugirió que practicara besando mi brazo antes de intentarlo con María. Lo peor de todo es que mi padre me encontró practicando, puso cara de sorpresa y al preguntarme que estaba haciendo, le dije que sentía que la piel me quemaba por lo que estaba refrescándola con saliva, solamente me dijo que era raro y se fue.

Amar a María no es fácil, y mucho menos si todos saben lo que sientes por ella, mi primo Hansel, me chantajea para que haga lo que él quiere o de lo contrario correrá a contarle a María que ando diciendo que es mi novia, o que la quiero o lo que me causaba más temor… que le diría que fuera su novia, por lo que me quedaría sin nada. Tampoco faltan las burlas por parte de mis familiares o los comentarios incómodos cuando esta la familia de ella cerca, ya que son grandes amigos de mis padres, de hecho, a veces me da miedo que el papá de María me reclame por querer andar con su hija.

He intentado muchas formas para acercarme a María, la he molestado cuando estamos juntos, me he burlado de ella, hemos jugado juntos, sin embargo, no encuentro la forma de pedirle que sea mi novia. Aunque también no tengo idea de lo que hacen los novios, solamente he visto que andan juntos para todos lados y no me imagino a nosotros dos juntos diario;, ya sea jugando fútbol contra los vecinos a los que considero mis enemigos mortales, jugando videojuegos en mi casa, fingiendo que somos dos rockeros en medio de un concierto, o peleando como lo hacen los caballeros del zodiaco en la televisión. Me encantaría poder hacerlo, pero creo que ella hace cosas de niñas, aunque no sé bien qué hacen las niñas, ni mucho menos me imaginó jugando a las muñecas con ella o leyendo revistas de adolescentes.

A veces siento que el único que comprende perfectamente mis sentimientos es David Summers, él verdaderamente es un gurú del amor, por ello, diario escucho sus canciones, tratando de encontrar las palabras precisas para declararle mi amor a esa niña. Han de odiarme los vecinos cuando pongo la canción “Te quiero” a todo volumen buscando que, aunque sea por casualidad, María la escuche y sepa que se la estoy dedicando a ella, que es la princesa de mi vídeojuego y al igual que Mario Bros, haría cualquier cosa para ganarme un beso de ella. Ya sea dejar de comer Crack Ups, ir a misa los domingos con mi abuelita o acompañar a mi papá todo un año a su trabajo o dejar de ver televisión por una semana. Mientras más pasa el tiempo, veo imposible que eso pase.

El otro día, me estaba platicado su primo Pedro, que María le había dicho que le gustaban los chicos mayores, de hecho, estaba enamorada de un chico de quince años, es hermano de una de sus amigas. Posiblemente él sea mayor, pero no es tan genial como yo, no creo que él sea capaz de meter cinco goles en un partido, pueda hacer el truco del columpio con su yoyo, haya visto una rana muerta sin que le den ganas de vomitar, o haya ganado veinticinco tazos en un día; así que no entiendo que le puede ver ella a un chico así. Solamente tiene tres años más que yo, es más alto, se ve más rudo, pero nada más. Posiblemente ella no sabe bien lo que se está perdiendo, mi madre, mis abuelitas y mis tías, dicen que soy muy guapo y que al crecer, las chicas andarán de locas tras de mí. Mi tío dijo que soy fuerte y que podría ser un futbolista profesional; mi maestra dice que soy inteligente, aunque un tanto flojo, pero si me apuro puedo ser veterinario, como siempre he querido ser y como seré.

Mi abuelita Alicia, siempre me ha dicho que si rezó por las noches, Dios me puede escuchar y ayudarme en cualquier problema que tenga. Es un poco difícil creer que él pueda atenderme siendo que son muchas las personas las que le piden algo a diario, sin embargo, son tiempos difíciles y cualquier ayuda es bien recibida. Debo confesar que lo he hecho, porque mañana es la primera comunión de María, así que el Señor la tendrá cerca y podrá susurrarle al oído, cuando ella este en la iglesia, que la quiero y soy el indicado; no conforme con ello, me dará el valor para decírselo, pedirle que sea mi novia y besarla. Por ello, es que dormiré pensando en el gran día que me espera mañana, cuando por fin, María sea mi novia y ella en verdad lo sepa.

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