
Voy a ser directo, como siempre he sido contigo, no me andaré por las ramas. Quiero proponerte un domingo a mi lado. Lo tengo todo planeado, aunque sé que nuestras mejores citas, han sido aquellas en las que hemos improvisado.
Pasaremos la madrugada juntos, abrazados en la cama, posiblemente peleando por un poco de cobija y almohada. En cuanto el sol se haga presente en el horizonte, te despertaré como a ti te gusta. Con suaves caricias recorreré todo tu cuerpo, palpando con extrema delicadeza cada pliegue de tu fina piel. Te llenaré de besos, colocados estratégicamente para encenderte y consumirme en tu ardiente pasión. Al principio, haremos el amor de forma delicada, tierna, para que tu transitar del mundo de los sueños a la realidad no sea tan abrupto. Lentamente, fundiremos nuestras almas, rozando nuestras auras con esa cálida energía que siempre desprendes cuando estas a mi lado. Nos entregaremos uno a otro hasta que los cuerpos no puedan más.
Agotados y resignados a desprendernos de la cama, te propondré saciar nuestro apetito. Siendo domingo, estaremos tentados a llevar a cabo ese acto, casi religioso, de entregarnos al cordero que quita los pecados del mundo. Comeremos en la esquina, en el puesto de don Chema, taquitos de barbacoa, con su guacamole, su consomé y una coquita bien fría.
Sacaras de tu bolso ese diario que siempre cargas. Aquella libreta donde llevas la bitácora de nuestros viajes y aventuras. Juntos decidiremos el pueblito mágico que nos tocará explorar ese domingo. No sabemos si es cerca o lejos, seguramente el destino sea quien elija por nosotros, lo único que es seguro, es que no importa a donde vayamos, siempre y cuando sea juntos.
Yo manejare y tu te encargaras de seleccionar la música. Como siempre, escogeras los temas de conversación. Me encanta cuando me haces tus preguntas filosóficas, esos temas profundos sobre tu vida, las lecciones sobre poesía, arte o libros o simplemente escucharte contar los chismes del momento. Reiremos hasta que nos duela el estomago con mis ocurrencias o con tus metidas de pata. Escucharemos a todo volumen la música y cantaremos como loquitos en el trayecto. ¿te he dicho que nunca me he aburrido en algún viaje contigo?
No importa a qué rincón del país lleguemos, buscaremos alguna atracción turística. Posiblemente sea un museo, una feria, un parque, un bosque o una actividad al aire libre, eso no importa, mientras lo hagamos juntos; siempre tomados de la mano, siempre riendo, siempre jugando. Será imposible no darte todo tipo de besos, algunos de piquito, otros tiernos como los que te doy en la frente o tu naricita y otros más apasionados. No tengo duda que la gente que nos tendrá envidia, nunca verán una pareja tan feliz.
Por la tarde, buscaremos algo de comer, si no lo hago a tiempo, temo despertar tu mal humor. Intentaras hacer que coma algo exótico y seguramente me negaré, aunque ya sabemos que tu eres quien manda y lo terminaré haciendo. O tal vez, presa de la curiosidad, vayamos a probar algún platillo típico de la región. Creo que no te lo he dicho, pero siento cierto placer al verte comer, me encanta ver esos gestos de niña contenta que haces mientras masticas. Me mata esa sonrisa de mujer enamorada que pones cuando me miras.
Dejaremos espacio para el postre, posiblemente un helado o un elote. Buscaremos la falda de un frondoso árbol o una banca para sentarnos a degustarlos. Comeremos en silencio, ese momento de paz donde me siento satisfecho. Eres de las pocas personas con las que en esos instantes no existe la incomodidad, seguramente me abrazaras y por dentro pensaré que es el mejor día de mi vida. Me sacarás de mis pensamientos intentando darle una mordida a mi postre. Sé que tú también disfrutarás ese instante, tanto, que me declamaras uno de tus hermosos poemas y si no lo haces, te relataré uno de mis cuentos. Debo confesarte que no solamente sentí atracción física hacia ti, me enamoró tu inteligencia y ese hermoso talento que cargas contigo. Cuando termines tu poema estaré maravillado y orgulloso de haber podido compartir contigo aquel instante. Caminaremos al alba, desnudando nuestras almas, dejando al descubierto nuestros sentimientos y hablando con puras verdades. Contigo me siento tan libre que me atormenta pensar el momento en que ya no estes a mi lado.
No dudo que buscaremos un lugar para tomarnos unas cervezas o posiblemente un pulque, lo que se nos atraviese primero. Beberemos, bailaremos y cantaremos, olvidando todo a nuestro alrededor. Solamente estaremos tu y yo, aunque estemos rodeados de gente extraña. Con las copas encima y los ánimos encendidos, encontraremos un rincón para entregarnos a la pasión. Sé que te encanta hacerlo con la adrenalina de ser descubiertos o simplemente intentando cumplir alguna curiosa fantasía. Teniendo sexo desenfrenado, mientras de fondo suena nuestra canción del Panteón Rococo. Aquel sitio será testigo de nuestro amor, un lugar que quedará grabado en nuestra memoria, sonreiremos pícaramente cuando recordemos lo sucedido. Dibujaremos una sonrisa al rememorar nuestras travesuras.
En el camino de regreso, dormirás cansada por el viaje. Manejaré pensando en lo afortunado que soy por estar a tu lado, por sentirme amado, aunque también estaré triste sabiendo que en algunos minutos nos despediremos. Tomaré el camino largo para estar contigo más tiempo, para grabar en mi memoria cada detalle tuyo y en un alto, te murmuraré al oído: Te amo. Para concluir la noche, te llevaré a comer esos taquitos de tripa bien asada, que tanto te gustan. Tu madre te llamará para apresurar tu llegada, te besaré, haremos el amor en el coche y finalmente te iras. Me marcharé con esa sensación agridulce, de estar triste porque se acabo el día y feliz por el día tan maravilloso que habré tenido.
así que te pregunto: ¿te gustaría pasar un domingo a mi lado?